Cinco mil silencios
agosto 28, 2012
agosto 13, 2012
Esclavos
Arrancar
las horas de raíz,
condenar
los minutos al exilio,
incinerar
los segundos
en
ardientes llamaradas
de
viento y libertad.
Deshacer
las esperas,
ahuyentar
las impaciencias,
suprimir
los calendarios
de historias
y sucesos
que
nacieron sin su afán.
¿Qué
decir del tiempo?
Creación
abstracta
de una
mente que todo lo divide,
sustancia
intangible
en
cuyo flujo nos hacemos recuerdo.
¿Qué
decir de los segundos?
Vibrantes
palpitaciones de la vida
en un
goteo perpetuo.
Cadencias
intocables que precipitan
los
respiros hacia su muerte.
Somos
esclavos
de
nuestra propia invención,
de
nuestra obsesión inquieta
por
dividir la existencia
y
aligerar los latidos.
Perdemos
vida
por
pensar más en el tiempo
que en
el momento,
por
vivir de lejos el presente
y
querer llegar antes al futuro.
Etiquetas:
afán,
esperas,
existencia,
horas,
impaciencia,
minutos,
muerte,
obsesión. calendarios.,
palpitaciones,
prisa,
segundos,
tiempo,
vibraciones,
vida
agosto 04, 2012
Pequeña crónica de un diluvio sabatino
Bogotá, sábado 4 de agosto de 2012,
6:50 pm
Después de las compras en un nuevo centro
comercial, trato de escapar en medio del denso río de personas que no quieren perderse
la novedad y que inventan encuentros familiares en el ardor insufrible de la
muchedumbre.
Quiero tomar el bus cuanto antes y
llegar pronto a mi hogar para refugiarme en el apacible y silencioso claroscuro
de la sala. Al llegar a la estación, me cuesta calcular si allí hay más gente
que en ese gigante recién construido del que he logrado salir con vida. Procuro
no pensar demasiado y comprendo que el viaje, aunque corto, no dejará de tener
ese insoportable contacto con otros al que me expongo cada vez que tomo uno de
esos gusanos rojos llamados Transmilenios.
Mientras me refugio en el sedante
silencio de mis pensamientos, oigo cómo el techo del bus soporta con tenacidad una
llovizna cada vez más fuerte, que parece ser la antesala de uno de esos
aguaceros crueles que caen cuando menos se les espera.
Al llegar al portal, confirmo que
mis sospechas son ciertas y ya los alrededores llenos de bruma atestiguan que
efectivamente se trata de un diluvio que recuerda la inclemencia de tantos
inviernos que han azotado estas calles. Me
paro en la fila para tomar el otro bus y, mientras espero, empiezo a mirar con
detenimiento la forma desesperada como llora el cielo. Las tejas lastimadas por
la tormenta, el ruido intenso del agua sobre la calzada y las luces que se
reflejan en ella traen de repente a mí una inusual calma que pronto se
convierte en un fluido imparable de recuerdos y pensamientos profundos.
Cuando llega el bus, nadie quiere
subir, todos temen pasar bajo la catarata que cae desde las tejas justo sobre
la entrada. Yo me aventuro a lanzarme y en un corto respiro ya tengo tanta agua
en mi cara y mi ropa, que no dudo que al bajar, no habrá forma de evitar una
ducha de pies a cabeza por cuenta de la naturaleza. Mas, no me preocupa lo que pasará porque, ya invadido
por tantos pensamientos y por esa esencia fría y profunda del invierno que
siempre disfruto, simplemente me siento y miro por la ventana cómo la agresiva
ciudad se torna inofensiva y vulnerable ante una tormenta como esta.
Veo con encanto cómo el agua baja
por el cristal, cómo las luces de afuera parecen lejanas y difusas, y la manera
lenta como los autos marchan dejando sus huellas de luz en los ríos que corren
por el asfalto. Las personas huyen y tratan de protegerse, incluso cuando ya
muchos están más empapados que las mismas calles.
Mientras presencio este líquido espectáculo,
mi mente sigue dando vueltas y escarbando en las profundidades de mis
sentimientos más intensos. Ahora pienso en las personas que han llegado y en
las que se van, en aquellos que recorren el mundo y se convierte en habitantes temporales
de otras ciudades, en los amigos que antes eran más que eso y en los amores que
nunca pudieron ser. Me acuerdo de días pasados que solo viví en mi imaginación,
de historias profundas que nunca pude construir.
Además de esta lluvia intensa que
choca violentamente contra la vida nocturna de la ciudad, escucho claramente los
sentimientos susurrando a mi oído. La inquieta alegría por las personas mágicas
que aparecen, el alivio esperado por historias que parecen estar teniendo un
desenlace, la siempre presente duda sobre lo que nunca he resuelto y la
incontable cantidad de deseos que nunca se cumplieron.
La vida se mueve tanto como el agua
en esta noche de sábado, nunca está quieta, a menos que dejemos de abrirle
camino. Dicen que nunca paramos de crecer, que evolucionamos sin fin y que lo
único permanente es el cambio. Lo dicen y lo creo, porque yo mismo veo la
evidencia en las huellas imborrables que están dejando en mí estos días, estas
maravillosas horas de mi vida reciente en las que tantas historias
confluyen en forma de pasado y presente, en forma incluso de futuros que ya
viví y de otros que parecen haberse extraviado por el camino.
Sigue lloviendo, las nubes más
densas del planeta parecen haberse derretido todas sobre Bogotá. La noche es
fría, amarilla, inusual y encantadora. El agua sigue bajando por el cristal y
la puerta del bus se abre como si quisiera decir que es hora de navegar. Me
lanzo sin temor a la calle, mis predicciones se cumplen y bastan segundos para que
el agua abrace todos los rincones de mi cuerpo y de mi alma sedienta. Ya lo
sabía: me iba a bañar con el diluvio, pero ahora que el frío me recuerda lo
inclemente de la tormenta, solo puedo sentarme al lado de la ventana, en el
anhelado silencio de la sala, y seguir mirando por largos minutos los millones
de gotas multicolores que lentamente empiezan a desparecer.
Ha dejado de llover… las calles se
han convertido en mares y la ciudad descansa en medio del gris silencio de la
noche. Todo indica que no habrá más agua por hoy, pero ahora que la lluvia se
desvaneció, mis pensamientos siguen volando entre el tiempo y el espacio, entre
días y noches de otras épocas, entre deseos y resignaciones que ocupan un lugar
demasiado grande en mi existencia.
He visto muchos aguaceros y he
aprendido a maravillarme con ellos, tal vez porque todas esas gotas que caen en
masa contra el suelo son como mis pensamientos inquietos que inesperadamente
estallan sin control, se esparcen por todos los lugares reales e imaginarios e
inundan mi vida de preguntas frenéticas y palabras elevadas.
Este diluvio sabatino ha sido una ocasión
más para recordar que estoy vivo y que mi vida, como la lluvia, sigue
moviéndose y dibujando historias.
junio 30, 2012
Mis vecinos de la acera
Mis vecinos de la acera
casi siempre son
invisibles,
se han fundido con el
paisaje,
nos acostumbramos a
ellos
tanto como a la guerra.
Mis vecinos de la acera
padecen de
incertidumbre aguda,
sufren de miedo
terminal,
tienen tantas preguntas
que dos vidas dignas
no bastarían para
responderlas.
Mis vecinos de la acera
son los habitantes más
tristes
de un planeta donde la
miseria
crece tanto como la
ambición,
son los hijos bastardos
de un sistema
en el que la infamia va
a donde le da la gana.
Mis vecinos de la acera
conocen muy bien la
muerte,
de alguna forma se han
escondido de ella,
pero su vida no es muy
diferente
de un evento mortal
que se repite día tras
día.
Mis vecinos de la acera
fueron desplazados de
la vida,
fueron aislados de la
dignidad
y condenados a
refugiarse
en su silencioso vacío
existencial.
Mis vecinos de la acera
viven en muchos
lugares,
pero nunca en la tierra
de la que fueron
barridos,
ese trozo de planeta
en el que se quedó
abandonada
su confianza en la
vida.
Mis vecinos de la acera
son parte de la ciudad,
pero no por eso sus
problemas
son los nuestros,
nosotros nos tapamos
los ojos,
dejamos de escuchar
para no percibir su miseria,
desconectamos nuestra
conciencia
para que su absurda condición
no perturbe la
comodidad de nuestra vida.
A veces los veo, trato
de dibujar
su oscura vida de acera
en mis emociones,
a veces me pregunto
cómo se vive
con una mezcla tan
enorme de hambre y dolor…
a veces… cuando vuelvo
a sentir.
Según cifras oficiales,
en Colombia existen más tres millones de desplazados por la violencia. Eso, sin
contar los miles que no han sido reportados y todos los demás que han
desaparecido, quizás porque debían ser invisibles o quizás porque fueron
víctimas de una espantosa práctica de higiene social.
+
abril 12, 2012
Irreparable deseo crónico
Se me antojan
tantos rostros y tantas sonrisas,
tantos suspiros estallan
cuando mi mirada recorre el mundo
en deseos e imaginaciones.
Se me antojan
tantas manos y tantos ojos,
miles de sueños se me escapan,
y miles de vidas huyen entre mis dedos.
Las pasiones se me quiebran
cada vez que observo las historias ajenas
de las que me quiero apropiar,
los suelos ardientes de desierto
sobre los que tantas veces
me veo tendido con placer.
Tal parece que padezco
de sed infinita,
de ansiedad irreparable
y de deseo crónico.
Tal parece que no me curo
porque me gusta más
disfrutar la enfermedad.
+
tantos rostros y tantas sonrisas,
tantos suspiros estallan
cuando mi mirada recorre el mundo
en deseos e imaginaciones.
Se me antojan
tantas manos y tantos ojos,
miles de sueños se me escapan,
y miles de vidas huyen entre mis dedos.
Las pasiones se me quiebran
cada vez que observo las historias ajenas
de las que me quiero apropiar,
los suelos ardientes de desierto
sobre los que tantas veces
me veo tendido con placer.
Tal parece que padezco
de sed infinita,
de ansiedad irreparable
y de deseo crónico.
Tal parece que no me curo
porque me gusta más
disfrutar la enfermedad.
+
El indeseable invierno
Pienso que muchos odian la lluvia
porque nunca le han dado una oportunidad,
porque no aprendieron a ver dentro de ella,
a sentir el poder que palpita en su interior,
porque jamás se han detenido a entender
que su único pecado
es el odio que todos le tienen a su color oscuro.
Las personas le temen al invierno
porque aman la seguridad de los colores,
porque aprendieron a odiar su ausencia
y se creyeron las leyendas
que acusan al gris de ser
portador de tristeza y desaliento.
+
porque nunca le han dado una oportunidad,
porque no aprendieron a ver dentro de ella,
a sentir el poder que palpita en su interior,
porque jamás se han detenido a entender
que su único pecado
es el odio que todos le tienen a su color oscuro.
Las personas le temen al invierno
porque aman la seguridad de los colores,
porque aprendieron a odiar su ausencia
y se creyeron las leyendas
que acusan al gris de ser
portador de tristeza y desaliento.
+
marzo 15, 2012
Algunas ideas SUBVERSIVAS sobre el amor
Yo también amo el amor y jamás podría negar cuánto lo necesito, pero lo cierto es que las experiencias, las reales y las imaginarias, las propias y las ajenas, me han dejado, además de grandes vivencias, un montón de ideas que no siempre son las que todos quisieran escuchar.
He aquí algunas de ellas:
El miedo a estar solo siempre causa más estragos que la soledad misma.
Una de las principales razones para buscar el amor (si no la más grande) es el deseo egoísta de satisfacer necesidades propias, que, de otra forma, tendríamos que aprender a satisfacer por nosotros mismos.
No es el corazón el que se enamora. Es la mente obstinada, que a fuerza de pensamientos elevados termina por convertir a la otra persona en su adorado objeto de deseo.
La novedad es el combustible infaltable que alimenta el comienzo de toda relación. Cuando esta se agota, nos vemos obligados a analizar si tanta energía empleada ha sido un derroche o una inversión.
Amor y libertad suelen ser dos palabras que pocas veces hacen juego cuando se ponen una al lado de la otra.
Mientras más te empeñes en obligar acciones y sentimientos en el otro, más razones le darás para que se aparte de ti.
El sexo puede ser un espacio maravilloso en el que nace un amor impensado, o bien un espacio impensado en el que muere un amor maravilloso.
Por grande que sea lo que tú sientes, nunca puedes saber con certeza si la otra persona también lo siente. Por eso, la sorpresa es casi siempre el principal protagonista de todo final.
Cuando la justicia se exige como evidencia ineludible del amor, se ha empezado a trazar un camino que inevitablemente ha de conducir al fracaso.
Si hay algo más doloroso que saber que un amor es imposible, es la frustración interminable que te causas por negarte a aceptar la verdad.
Los celos desmedidos son la evidencia más grande de la falta de confianza en sí mismo, son la manera más indigna de decirle al otro que no aprendiste a quererte de verdad.
Cuando has descubierto que un amor te impide crecer, ya tienes la razón más poderosa de todas para armarte de valor y acabar con él.
La infidelidad es un evento que puede tener muchas causas. Una de ellas es, sin duda, el deseo enfermo de controlar al otro y obligarle a ser lo que tú quieres.
¿Alguien tiene más ideas subversivas sobre el amor?
+
He aquí algunas de ellas:
El miedo a estar solo siempre causa más estragos que la soledad misma.
Una de las principales razones para buscar el amor (si no la más grande) es el deseo egoísta de satisfacer necesidades propias, que, de otra forma, tendríamos que aprender a satisfacer por nosotros mismos.
No es el corazón el que se enamora. Es la mente obstinada, que a fuerza de pensamientos elevados termina por convertir a la otra persona en su adorado objeto de deseo.
La novedad es el combustible infaltable que alimenta el comienzo de toda relación. Cuando esta se agota, nos vemos obligados a analizar si tanta energía empleada ha sido un derroche o una inversión.
Amor y libertad suelen ser dos palabras que pocas veces hacen juego cuando se ponen una al lado de la otra.
Mientras más te empeñes en obligar acciones y sentimientos en el otro, más razones le darás para que se aparte de ti.
El sexo puede ser un espacio maravilloso en el que nace un amor impensado, o bien un espacio impensado en el que muere un amor maravilloso.
Por grande que sea lo que tú sientes, nunca puedes saber con certeza si la otra persona también lo siente. Por eso, la sorpresa es casi siempre el principal protagonista de todo final.
Cuando la justicia se exige como evidencia ineludible del amor, se ha empezado a trazar un camino que inevitablemente ha de conducir al fracaso.
Si hay algo más doloroso que saber que un amor es imposible, es la frustración interminable que te causas por negarte a aceptar la verdad.
Los celos desmedidos son la evidencia más grande de la falta de confianza en sí mismo, son la manera más indigna de decirle al otro que no aprendiste a quererte de verdad.
Cuando has descubierto que un amor te impide crecer, ya tienes la razón más poderosa de todas para armarte de valor y acabar con él.
La infidelidad es un evento que puede tener muchas causas. Una de ellas es, sin duda, el deseo enfermo de controlar al otro y obligarle a ser lo que tú quieres.
¿Alguien tiene más ideas subversivas sobre el amor?
+
enero 23, 2012
Lucidez
Al final de cada día, en ese tiempo incómodo dentro del bus, en esos largos minutos en que no debo ocuparme de nada en particular, una inusual calma en mis pensamientos me abre un impensado espacio para responder a todas esas preguntas inquietas que a veces me hago, para construir teorías personales que tienen muy poco de ciencia y mucho de sentido común.
Tan sólo en esa quietud de pensamiento en la que me encierro para escapar de los tumultos, las congestiones y el cansancio vespertino, logro dar con esa profundidad de ideas que pocas veces es posible en el transcurso rutinario del día.
Es ese el espacio sublime en el que las ideas se organizan, las conclusiones brotan sin esfuerzo y la lucidez deja de ser escurridiza, ese instante glorioso en el que puedo darle sentido a las realidades que invento y entender que los fantasmas de este mundo tienen todos existencia y forma por las cosas que pienso cada segundo.
Mis demonios son sólo míos, mis ángeles, también. Y aunque a veces mis historias se toquen sutilmente con las de otros, cada vez me cuesta menos entender que REALIDAD es tan sólo ese cúmulo de formas inmateriales que se cruzan frente a mí cuando dejo de mirar al mundo exterior.
+
Tan sólo en esa quietud de pensamiento en la que me encierro para escapar de los tumultos, las congestiones y el cansancio vespertino, logro dar con esa profundidad de ideas que pocas veces es posible en el transcurso rutinario del día.
Es ese el espacio sublime en el que las ideas se organizan, las conclusiones brotan sin esfuerzo y la lucidez deja de ser escurridiza, ese instante glorioso en el que puedo darle sentido a las realidades que invento y entender que los fantasmas de este mundo tienen todos existencia y forma por las cosas que pienso cada segundo.
Mis demonios son sólo míos, mis ángeles, también. Y aunque a veces mis historias se toquen sutilmente con las de otros, cada vez me cuesta menos entender que REALIDAD es tan sólo ese cúmulo de formas inmateriales que se cruzan frente a mí cuando dejo de mirar al mundo exterior.
+
noviembre 18, 2011
Siempre ausente
No me cuesta soñarte
y darte forma con el frío
de mis manos invisibles.
No me cuesta respirarte
porque mi aire
es el viento de otoño
que le da forma
a tu rostro huidizo.
No me cuestas
y por eso tu imagen está fundida
en la piel de mis pasiones.
Ahí estás...
siempre fantasma,
siempre intangible,
siempre incierta
y salida del vacío que dejas
por nunca haber existido.
+
y darte forma con el frío
de mis manos invisibles.
No me cuesta respirarte
porque mi aire
es el viento de otoño
que le da forma
a tu rostro huidizo.
No me cuestas
y por eso tu imagen está fundida
en la piel de mis pasiones.
Ahí estás...
siempre fantasma,
siempre intangible,
siempre incierta
y salida del vacío que dejas
por nunca haber existido.
+
Alma mía
Algunos días,
sueño que el silencio
de un lugar llamado alma mía
me enseña todo lo que debo saber...
+
sueño que el silencio
de un lugar llamado alma mía
me enseña todo lo que debo saber...
+
noviembre 12, 2011
Lluvia
Los sonidos de esta noche
me hacen pensar
que el invierno nunca se ha ido
y que el verano de hace unos días
fue un intruso en este planeta de lluvia.
+
me hacen pensar
que el invierno nunca se ha ido
y que el verano de hace unos días
fue un intruso en este planeta de lluvia.
+
Rectilínea miseria,
vertical sufrimiento,
cuadrangular y fría multitud
de seres ausentes
que gritan en la imagen insípida
de ladrillos y cemento.
Ropas olvidadas,
perros inquietos,
patios inconscientes,
ventanas traseras,
tejados tristes
y abandonadas jaulas
que conversan con el viento
en su óxido imborrable…
+
vertical sufrimiento,
cuadrangular y fría multitud
de seres ausentes
que gritan en la imagen insípida
de ladrillos y cemento.
Ropas olvidadas,
perros inquietos,
patios inconscientes,
ventanas traseras,
tejados tristes
y abandonadas jaulas
que conversan con el viento
en su óxido imborrable…
+
Soledad
Lentamente aprendo a desandar
ese camino transitado por tantos,
un día voy hacia delante
y otro corro hacia atrás,
dos pasos hacia el norte
y cuatro pasos hacia el sur,
me alejo de la soledad
mientras me acerco al vacío,
hago más parte del mundo
y menos de la realidad,
comparto, hablo, escucho
opino, pienso, río, absorbo
intercambio…
doy y soy para otros…
Pero al final algo me lleva
a donde nadie más se atreve a ir,
mi única paz verdadera
o mi controlada guerra interior,
me arrastran por los
cielos de mis propios lugares,
de esos mundos mágicos
que he creado
por temor a la decepción,
por amor a la evolución,
por dejar que mis pies se muevan
cuando mi alma no sabe qué hacer…
+
ese camino transitado por tantos,
un día voy hacia delante
y otro corro hacia atrás,
dos pasos hacia el norte
y cuatro pasos hacia el sur,
me alejo de la soledad
mientras me acerco al vacío,
hago más parte del mundo
y menos de la realidad,
comparto, hablo, escucho
opino, pienso, río, absorbo
intercambio…
doy y soy para otros…
Pero al final algo me lleva
a donde nadie más se atreve a ir,
mi única paz verdadera
o mi controlada guerra interior,
me arrastran por los
cielos de mis propios lugares,
de esos mundos mágicos
que he creado
por temor a la decepción,
por amor a la evolución,
por dejar que mis pies se muevan
cuando mi alma no sabe qué hacer…
+
Letras
Tarde o temprano,
una voz sedienta grita dentro de mí,
clamando por historias
y mundos tejidos con palabras.
Necesito de rincones sublimes
y de cartas escritas a los tiempos,
al pasado, al futuro.
Necesito de medias luces
con música lenta,
necesito de letras
en las manos y en los ojos.
+
una voz sedienta grita dentro de mí,
clamando por historias
y mundos tejidos con palabras.
Necesito de rincones sublimes
y de cartas escritas a los tiempos,
al pasado, al futuro.
Necesito de medias luces
con música lenta,
necesito de letras
en las manos y en los ojos.
+
agosto 24, 2011
20 instantes, 20 pensamientos
+
Una vez más, me hago parte de ese inmenso río de seres humanos que dejan sus pasiones olvidadas en el bus.
-----
Tengo la sensación de haber perdido algunos pasos o de haberlos dejado olvidados en un futuro que nunca construí.
-----
He iniciado una colección de atardeceres maravillosos. Y si las cosas siguen como van, podría vivir de vendérselos a fotógrafos aficionados.
-----
En una noche de verano como esta, comprendo lo infinitamente pequeño de mis preocupaciones y lo infinitamente grande de mis posibilidades.
-----
Sentémonos a contar estrellas. Antes de que termine el verano habremos perdido la cuenta, pero no importa, comprenderemos mejor el universo.
-----
A veces prefiero no decir nada... todo lo que tengo que saber, llega a mí en cuanto entro en contacto con el silencio.
-----
A veces estoy ausente, dejo en mi lugar al vacío... él no habla ni guarda silencio... por eso, prefiero que sean los recuerdos quienes ocupen mi lugar.
-----
Voy a la cama, no porque tenga sueño, sino porque el cansancio me ha prometido abrigarme bien e irse mañana en la mañana.
-----
Necesito silencio para reflexionar, necesito letras para no callar, necesito historias nuevas para permitirle a mi alma evolucionar.
-----
El viernes en la noche es ese momento de la semana en que muchos padecen de una alegría enfermiza de la cual están curados el lunes en la mañana.
-----
Siento tener que decirte que tomaré tus ojos prestados. Me urge saber cómo se ve el mundo desde una ventana tan maravillosa.
-----
Los ángeles son agua cristalina en la que flotan las estrellas, son niebla densa en la que toma forma la paz.
-----
A esta hora, cuando los sonidos del mundo se desvanecen, llegas a la superficie de mis recuerdos, flotando como una burbuja fantasma.
-----
A veces me pregunto hacia dónde nos lleva este camino, pero tal vez prefiero descubrirlo y no adivinarlo, vivirlo en vez de imaginarlo.
-----
¿Cuántas veces más tendré que capturarte en un poema para que no te me escapes por completo?
-----
¿Cuántas veces más me derretiré en tu mirada enigmática sin que el tiempo se detenga para no dejarte pasar?
-----
Quisiera decir todo lo que pasa por mi mente cada vez que ciertos gestos pasan por tu rostro.
-----
Prefiero pintarte mil veces y borrar mi soledad con tu fantasma, prefiero gritarte para que al menos tu eco me toque el rostro con palabras suaves.
-----
Ciertos días me gusta morirme solo y conversar con mi fantasma, escuchar al viento que parece ser lo único real.
-----
Siento que te creé con mi pensamiento y que un fantasma que tiene tu mismo rostro se ha encontrado mil veces con mi alma cada noche.
-----
Muchas veces he dicho cuando era mejor callar, he callado cuando era tiempo de confesar y te he dejado ir cuando al menos tu presencia era real.
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Una vez más, me hago parte de ese inmenso río de seres humanos que dejan sus pasiones olvidadas en el bus.
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Tengo la sensación de haber perdido algunos pasos o de haberlos dejado olvidados en un futuro que nunca construí.
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He iniciado una colección de atardeceres maravillosos. Y si las cosas siguen como van, podría vivir de vendérselos a fotógrafos aficionados.
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En una noche de verano como esta, comprendo lo infinitamente pequeño de mis preocupaciones y lo infinitamente grande de mis posibilidades.
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Sentémonos a contar estrellas. Antes de que termine el verano habremos perdido la cuenta, pero no importa, comprenderemos mejor el universo.
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A veces prefiero no decir nada... todo lo que tengo que saber, llega a mí en cuanto entro en contacto con el silencio.
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A veces estoy ausente, dejo en mi lugar al vacío... él no habla ni guarda silencio... por eso, prefiero que sean los recuerdos quienes ocupen mi lugar.
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Voy a la cama, no porque tenga sueño, sino porque el cansancio me ha prometido abrigarme bien e irse mañana en la mañana.
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Necesito silencio para reflexionar, necesito letras para no callar, necesito historias nuevas para permitirle a mi alma evolucionar.
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El viernes en la noche es ese momento de la semana en que muchos padecen de una alegría enfermiza de la cual están curados el lunes en la mañana.
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Siento tener que decirte que tomaré tus ojos prestados. Me urge saber cómo se ve el mundo desde una ventana tan maravillosa.
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Los ángeles son agua cristalina en la que flotan las estrellas, son niebla densa en la que toma forma la paz.
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A esta hora, cuando los sonidos del mundo se desvanecen, llegas a la superficie de mis recuerdos, flotando como una burbuja fantasma.
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A veces me pregunto hacia dónde nos lleva este camino, pero tal vez prefiero descubrirlo y no adivinarlo, vivirlo en vez de imaginarlo.
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¿Cuántas veces más tendré que capturarte en un poema para que no te me escapes por completo?
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¿Cuántas veces más me derretiré en tu mirada enigmática sin que el tiempo se detenga para no dejarte pasar?
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Quisiera decir todo lo que pasa por mi mente cada vez que ciertos gestos pasan por tu rostro.
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Prefiero pintarte mil veces y borrar mi soledad con tu fantasma, prefiero gritarte para que al menos tu eco me toque el rostro con palabras suaves.
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Ciertos días me gusta morirme solo y conversar con mi fantasma, escuchar al viento que parece ser lo único real.
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Siento que te creé con mi pensamiento y que un fantasma que tiene tu mismo rostro se ha encontrado mil veces con mi alma cada noche.
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Muchas veces he dicho cuando era mejor callar, he callado cuando era tiempo de confesar y te he dejado ir cuando al menos tu presencia era real.
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